sábado, 21 de febrero de 2009

Los actos escolares

Los actos escolares siempre representaron para mí, una tortura.
Y claro, sobre todo si hablamos de haber hecho tu primaria en una maldita escuela privada.
Me han hecho disfrazar desde mulata…hasta de virgen!! (Acá tienen unos segundos para reírse…..)
Describiremos, a modo de recordatorio, diferentes situaciones
Comenzamos por:

LA MULATITA:
Se podrán imaginar lo que era pintar mi cara de negro…no había corcho quemado que alcanzara. Que en realidad ni siquiera era negro, al final de cuentas no sabía si actuaba de mulata o de cacique de tribu.
Y después, esos trajecitos rojos a lunares blancos tan ridículos que te sentías una “vaquita de san Antonio” a la que le amputaron las alas y no puede rajar de dicha situación sino que además le hacen gritar a la nada: empanaditas calientes para las viejas sin dientes

LA FOLKLORICA:
El gran dilema siempre fue: si soy mujer tengo que llevar el pañuelito blanco o celeste? aun no lo sé,

LA DAMA ANTIGUA:
Esos eran de los mejores disfraces, al menos cuando se es niña. Salvo el peineton de mal gusto y pasado de moda (?) que te ponían en la cabeza

EL APLAUDIDOR:
Es ese que aplaude antes de tiempo y termina último solo para decir “se escuchó mi aplauso”. Ganar la competencia secreta y ser el último en aplaudir… que orgullo!

LA MADRE/ABUELA ORGULLOSA:
Esas viejas ridículas que no hacen más que sacar fotos y aplaudir a sus hijos. Las que preparan los disfraces con tiempo de antelación para lograr que su hijo se vea mejor que el resto, aunque luego sus dotes actorales tiren el traje a la basura.

EL HIMNO:
Y acá viene la multifacética actitud. Tenemos al que le cambia la letra, al que hace los ruidos al compas, al que no lo canta, al que lo canta a los gritos, al que se ríe y hace reír al resto, etc.

EL ABANDERADO:
Es ese pobre infeliz que lo tienen hora y media sosteniendo un palo tres veces más grande que él, y quien jamás podrá entender por qué la familia esta tan emocionada cuando él solo desea que se lo trague la tierra.
El mismo a quien engominaban considerablemente y quien podía cabecear la pelota sin despeinarse.
Y ni hablar de la bandera papal y de cuando el gobierno no tuvo mejor idea que hacer "la bandera bonaerense", esto aumento el número de víctimas llegando así a 9

EL FOTOGRAFO:
Tipo piola si lo habrá! Te fotografiaba en tu peor momento y luego no solo le vendía la foto a tu vieja para que tengas ese "recuerdo", sino que hasta que la misma llegase con el dinero, él exponía la foto ante todos y vos te encontrabas con tu cara amulatada en primer plano.

LOS COMUNISTAS: Y aquí aparecen esos que para no discriminar disfrazaban a la negrita de rubia, a la rubia de mulata, a la flaca de vaca, etc. Lo peor es que cuando creces te das cuenta que hacer eso es más discriminatorio que darte tu papel más aplicativo.

Si ustedes recuerdan algún otro estereotipo, coméntenlo.

1 comentario:

  1. Yo bailaba de gaucho. Siempre me pregunté si los gauchos usan botas tan bien lustradas, pantalones de bombacha tan exagerados, sombreros sin olor, camisas de marca... Ahora veo a un grupo de chicos bailando como "gauchos" y me pregunto si están disfrazados o si están insultando al verdadero Gaucho.
    Bueno me fui...yo bailaba en la primaria. Era uno de los mejores. Me sabía todo, el gato, la cueca, la no sé qué y la otra y el otro...por ahí hay unas fotos mías. Siempre detesté los actos. Bueno, reconozco que me gustaba que todos me miraran cuando hacía mi parte en el escenario. Tal vez vuelva en forma de gaucho urbano.

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