miércoles, 18 de febrero de 2009

Mi buenos Aires querido te he vuelto a ver

“Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra” dijo alguna vez Simone de Beauvoir y si a alguien le queda alguna duda, lo invito a una comida familiar…
Después de dos años en Paris me había desacostumbrado al manicomio que representaba por ejemplo: la cena navideña. Ahora que volví lo encontré divertido al punto de darme cuenta de que lo extrañaba.
Todos hablando al mismo tiempo, una mesa larga y las grandes olimpiadas para ver quien grita más fuerte y se hace escuchar más rápido.
Por lo general todos creen que tienen algo interesante para decir y en realidad, cuando uno saca “palco vip”, se da cuenta cuanto lugar puede llegar a ocupar el vacío… al menos una mesa y unas 20 sillas…
Siempre esta ese que intenta decir algo interesante, pero la opresión ejercida por las banalidades contextuales logran desistir dicho comentario.
Por ejemplo, debo admitir que mi papa es un hombre muy inteligente, profesor de historia y con un conocimiento general ampliamente interesante. Ustedes se pueden imaginar lo que significa para el escuchar hablar a mi tío “archimenemista” o a mi abuela defender a Tinelli… a veces ser tolerante puede ser más difícil de lo que uno se imagina. (Felizmente estaba ausente en la época del dilema del gobierno con el campo)

Después vienen los partidos de truco, la “tanada” que se sube a la cabeza de los Filippone y los porotos que terminan volando por el aire. Tengo más de un recuerdo de haber dejado partidos en "las malas" por desacuerdos entre competidores.
Lo mejor es que, retomando al concepto de Beauvoir, uno se acostumbra tanto que termina buscando el escándalo y un claro ejemplo es el “pica-pica”. Para hacer honor a la palabra que define el juego, se enfrentan aquellos que suelen tenerse “pica” o digamos mas bien, aquellos que suelen sacarse chispas (porque en mi familia no hay lo que comúnmente denominamos “pica”)

Ya todo termina siendo como el clásico del domingo, todos sabemos cómo reacciona cada uno y aun así, muchas veces nos “pinchamos” porque claro… queremos escándalo.
Hay cosas que no se niegan en la vida, y hoy no puedo negar que… “no hay nada más lindo que la familia unida”
Mi familia es el capital perfecto del Borda y el Moyano, sin embargo no los cambio por nada.

Y hablando de mi estadía en Buenos Aires…
La ignorancia que fecunda el orbe argentino me hace temblar demasiado

1 comentario:

  1. Querida amiga, espero que entiendas mi crítica. Creo que el eurocentrismo te ha cegado un poco, aunque no te pongo en cuestión con lo de la decepcionante estupidez del argentino medio (medio-cre). Esto es un poco para defender a los buenos argentinos (y no te preocopes que no soy menemista o algo parecido, tal vez un poco rojo). Porque sé que los hay, mi padre es uno de ellos. Sí, lo admiro aunque tengamos muchas diferencias. Ahora, tengo que reconocer que su erudición es 100% europea, su abuelo era francés y su madre también por lo que creció en un ambiente, digamos, intelectual. Pero mi padre ES argentino. Creo que me fui un poco al demonio.
    Otra cuestión es la familia, ahí yo jamás espero sesudos razonamientos, simplemente disfruto de la comida y la presencia de mis familiares (esos no se eligen, después de todo la naturaleza no es democrática, no?). Y estoy muy de acuerdo con vos con esto de la "pica", son gente grande che...no puede ser. Pero bueno ahí están, peleando por nimiedades o haciendo escenas que no llevan a ningún lugar, pero lo reconozco: Qué divertido es.

    ResponderEliminar