jueves, 14 de mayo de 2009

Yo

Yo no puedo pensar en carreras universitarias, en formar una familia ni cumplir el sueño de la abuela. No quiero perros para pasear un domingo por la tarde, ni jardines que podar porque prefiero lo silvestre. No quiero unirme a una militancia juvenil ni pensar maneras de lograr lo que los otros no han logrado. No me interesa salvar al mundo porque conozco mis limitaciones, me molesta que me recuerden que en África los chicos se mueren de hambre o que el recalentamiento global esta afectándonos a todos ¿acaso tengo yo el poder de remediarlo?
Yo, yo soy esa que aun espera encontrar un pollito cada vez que abre un huevo, soy la que saluda a las cámaras de seguridad o camina haciendo equilibrio por el cordón de alguna vereda.
La que insiste en mostrar orgullosa como la humedad le regalo en el techo de su cuarto una hermosa ardilla mirando la luna (aunque nadie logre verla), la que asegura que las milanesas tienen formas de países y que la yerba del mate nunca es demasiado vieja mientras el agua este en el punto justo.
Soy la que nunca inflo globos para los cumpleaños por terror a que exploten, la que mira el bolso a cada rato corroborando no haber perdido nada importante.
Soy la que opina que hacer la cama cuando no vas a recibir visita no vale la pena. La que estudia con detención el trabajo de una hormiga, o el de una araña mientras teje.
La que aun retrocede la perilla del reloj esperando dominar el tiempo. Soy la que inventa situaciones y conversa con los personajes que la conforman. La que canta mientras gira arrodillada sobre la silla del escritorio o quien atiende el teléfono haciéndose pasar por una empleada.
Yo, la que nunca se entera de lo que pasa, que no mira televisión ni escucha radio ni habla con los vecinos. La que se detiene siempre en la mitad de los puentes a observar, la que hace rebotar piedras sobre el agua y pone barquitos de papel con sueños longevos de viajes marítimos. Yo soy esa que almacena los consejos para pasado mañana…
Porque si tengo turno para impresionar al mundo probablemente no sea este el momento, no estoy segura de querer vivir tanta convencionalidad.